La historia de biblioman y cambio de lugar
Primero, he cambiado de sitio:
http://villol2.spaces.live.com/
Esta es una historia que hemos hecho entre Sandra y yo a ratos. Visitad el blog de Sandra:
http://planetasan.spaces.live.com/
Esta es la terrible historia de un vendedor de biblias por internet. Pero no era un vendedor de biblias cualquiera, era un vendedor con una verruga en el alma. Por ello era un ser despiadado y sin alma. Fíjate si era malo que una vez en misa cuando dijeron a todos de darse la mano no se la dio a una viejecita.
Resulta que este señor salió a vender las biblias a la calle (sí, las vende por internet, pero es que no tiene conexión en casa y tiene que hacerlo por espacios de 15 minutos en los puestos de Universia en la universidad) y cuando accedió a su e-mail vio un pequeño banner que decía pincha aquí para la felicidad. El vendedor de biblias no se lo pensó un momento y sacó el tenedor que se había traído para comerse la ensalada que había metido en el tupperware para desayunar, y con él pinchó en el banner. Pinch´´o con tal fuerza que rompió la pantalla y empezó a electrocutarse. Por suerte Mario Bros pasaba por allí y le lanzó un disparo que lo separó de la máquina de universia, pero que lo dejó inconsciente. Cuando el vendedor de biblias despertó se encontró.....................
Que se había convertido en Luigi Bros: la pistola de Mario estaba hecha con residuos de la fábrica del Señor Burns. Burns tenía un plan diabólico: hacer muchos Luigis y Marios para que trabajaran gratis en la mina que le había comprado a los 7 enanitos, a cambio de un trozo de plutonio. Ahora los enanitos tenían tentáculos y cuernos, y algunos echaban fuego por la boca, con lo que tenían un gran futuro como cajeros de Mercadona. Burns estaba decidido a conquistar el mundo, pero no contaba con que el alma del vendedor de biblias por internet, ateo y feo, con pinta de haber sufrido una visita de los del Opus a medianoche, eso, que su alma seguía allí, en el cuerpo de un clon de Luigi humano.
Entonces, el vendedor de biblias hizo algo que nadie podría haber imaginado que haría un vendedor de biblias..............
Sacó un libro de mormón, lo abrió por la mitad y metió en él la ensalada que tenía para desayunar. Le pegó un par de mordiscos a ese bocadillo teo-escatológico y dijo. Tentaculines luigines ahora tengo la mente despejada. Entonces sacó el tupperware y lo rellenó con la garrafa de gasolina que solía llevar por si se le quedaba el mechero marca zippo sin llama. Luego cogió su pañuelo lleno de mocos y metió la punta dentro del tupper, cerró el tupper y..... amiguitos, se había hecho un cóctel tuppertov (tupperware+molotov). Encendió su zippo, pero por desgracia se había quedado sin llama y las últimas gotas de gasolina las había gastado para su cóctel tuppertov. Cabreado tiró el cóctel al suelo, con tan mala suerte que se lo derramó todo encima. Mientras tanto, los luigis estaban terminando la partida de póker que habían empezado para no aburrirse mientras que el bibliero electrónico preparaba su cóctel. Acto seguido sacaron el lanzallamas que regalaban esa semana con el Marca, lo encendieron y se acercaban peligrosamente a Biblianoman. Entonces Mr Biblia hizo lo siguiente:
A) Les tiró los pantalones
B) Escupió contra ellos
C) Les enseñó la pirula
Les tiró los pantalones. Los pantalones del vendedor de biblias no eran unos pantalones normales... los había comprado en una feria treki de Patalona, y tenían la propiedad de convertirse en una gigantesta y pegasoso-pringosa telaraña... los Luigis quedaron atrapados en ella, y cada vez que se movían se llenaban más con la mezcla pringosa secreta: una combinación de mermelada de aguacate, mayonesa light y chicle búmer. Entonces, el vendedor de biblias empezó a correr y saltar, y llegó al nivel tres con 48908760 puntos: era el vendedor de biblias más rápido de Sega, pero se había equivocado y ahora estaba atrapado en la Aldea del Arce: ese era el nombre del nivel tres. Pequeños mostruos con pinta de fumados vinieron a él: tenían los ojos como un dibujo japonés.
El vendedor gritó aterrorizado: había una zorra pija y una coneja con una pulsera en la oreja, lo cual también nos lo podemos encontrar en cualquier cafetería de alicante pasadas las seis. Entonces............................
El vendedor gritó aterrorizado: había una zorra pija y una coneja con una pulsera en la oreja, lo cual también nos lo podemos encontrar en cualquier cafetería de alicante pasadas las seis. Entonces.... la zorra pija sacó su piercing y atrapó a Biblioman. Acto seguido lo llevaron a un molino situado en lo alto de una verde pradera llena de animalitos con ojos brillantes. Una vez estaban a los pies del molino ataron a nuestro intrépido héroe a una de las aspas y llamaron al dios Eolo para que desatara un ciclón. el molino, movido por la fuerza del viento empezó a girar y girar hasta que las aspas perdieron el control y salieron despedidas debido a la fuerza centrífuga cargándose a todo ser que se hallaba en su camino (incluida la zorra pija).
Las aspas aterrizaron a cosa así de muchos kilómetros y calleron justo encima de la casa del abuelo de Heidi y, para desgracia de Heidi, ésta se encontraba durmiendo en su habitacioncita en el desván, por lo que la pobre quedó más arrugada que la polla de un viejo.
30 minutos después de terminar las aspas su viaje, nuestro héroe despertó, aún seguía atado al aspa molinera. Pasaron 13 minutos hasta que llegó el abuelito de Heidi y subió al desván. Una vez allí vio a nuestro anti-héroe y exclamó: ¡Dios mío, Heidi! !Qué crecida que estás¡ Si ya eres todo un hombre. Estas palabras resonaron en la cabeza de nuestro vendedor de biblias favoritos y le hizo empezar a reflexionar acerca de su vida y de repento todo empezó a cobrar sentido. Nuestro hombre se ganaba la vida vendiendo biblias y predicando por internet, pero se dio cuenta que desde los 3 meses de gestación era ateo y por ello su empleo no tenía sentido. Comprendió que vender biblias era más peligroso que vender caricaturas de Mahoma en Oriente Medio.
Tras llegar a esa conclusión (45 minutos después del famososísimo cuanto has crecido Heidi) dijo: Sí abuelito es que las hormonas llegan cuando uno... digo... una se lo espera.
Biblio-Heidiman suplantó a la difunta Heidi durante 12 años hastá que una angina de pecho mató al abuelito y por ello se tuvo que ir a vivir a Frankfort con la señorita Rottenmayer y con Clara. Pero todo esto será otra historia.
