El principio de una historia friki casualmente en el día del friki
Como se dijo, voy a empezar a publicar la historia, el transcurso de ella dependerá de todos nosotros. No se le pondrá título hasta que esté terminada y su temática irá definiéndose con el tiempo, es decir, que puede empezar como algo de humor y termine convirtiéndose en novela rosa pachanguera. Aunque ahora que pienso, lo mejor es que publique sólo el principio, unas palabras y dejar a la gente que escriba a partir de esto, mejor, además, los aportes a la historia se pueden elegir por votación. Ya explicaré cómo. Aquí está el principio de la historia. Venga, a ver si nos sale algo medianamente friki.
Eran las doce de la noche......................

3 Comments:
y no habia dormido nada, para colmo nadie me ponía un beeper y me constaba q nadie lo haría, porq esas cosas sólo pasan en otras galaxias, la tele y sitios d esos d dudosa procedencia... nostante mi optimismo permanecia inalterado y a pesar d la evidente evidencia ni un ápice d mis infundadas esperanzas se había desvanecido... tu q sabes? to es posible... no hay nada nuevo bajo el sol, pero... cosas más raras se han visto!
El caso es que, a pesar del terrible silencio que imperaba en mi habitación, aún podía distinguir, en la lejanía, una voz grave, como de alguien intentando cantar algo medianamiente bien (cosa que, dicho sea de paso, no conseguía). Tenía dos opciones: hacer honor a mi perrería, lanzar aquella vieja lámpara por la ventana y acabar con el asunto por la vía rápida, o bien dignarme a bajar para averiguar quién había osado interrumpir mis intentos de dormir algo.
No sé por qué, pero me dio por perdonarle la vida y me asomé por la ventana. Vi a un tipo extraño en la calle, tambaleándose de un lado a otro... y lo que cantaba era... nada menos que la sintonía del Diario de Patricia!! Eso me terminó de cabrear. No, definitivamente no podían hacer eso. Destrozar semejante temazo... era un sacrilegio. Así que, como ya todo me daba igual, salí de mi habitación descalzo y bajé a la calle. Entonces, un fuerte resplandor me cegó...
y un eco ronco, como de un lejano trueno, en las hondas paredes retumbó. Afloró en mí un estado de incertidumbre, y por qué no mencionar también unos atisbos de pánico al comprobar que aquel tipo lucía un aspecto un tanto desvencijado.Pero mayor fue la sorpresa cuando aquella persona echó un vistazo hacia atrás y pude comprobar que estaba totalmente equivocado, se trataba de alguien que me resultaba increíblemente familiar, ¡por el amor de dios, es Carmen Sevilla! , llevaba dos, tres, cuatro, o incluso unas cinco copas de más, y a consecuencia de ello su voz era idéntica a la de un camionero recién levantado y con la resaca del bar. Una luenga gabardina cubría la totalidad de su cuerpo, y un sombrero de copa se postraba encima de su peluca que se encontraba en situación de crisis tras una tarde-noche, imagino, de lujuria y desenfreno. Este era el motivo por el cual confundí su género a priori, pero, ¿Qué demonios hace aquí?y sobretodo,¿Qué hace paseando sola a estas horas de la noche?
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